Estamos iniciando el año en que Marty McFly junto al Doc Emmett Brown viajaron desde 1985 para descubrir las grandes proezas que la sociedad futurista pudo lograr en 30 años.

En esta ocasión abriré con un tema que aparece en los primeros cuadros y nos resultaba difícil de creer: un auto que funciona con basura.

Claro, a mediados de los 80’s, con la carrera espacial como tema central, resultaba más lógico que un auto capaz de viajar al futuro empleara tecnología nuclear con reacciones a partir de plutonio; sin embargo, en 1985, año en que se estrenó la primer entrega de esta saga, sucedió también una de las tragedias más grandes y menos documentadas de la era moderna: “El accidente de Chernobyl”; por lo que no es de sorprenderse que para 1989, año en que se lanza la segunda entrega, la maquina del tiempo fuera modificada para volverse amigable con el medio ambiente y las legislaciones de la época.

Ya que la historia demostró que explorar las posibilidades de la energía nuclear es en extremo peligroso nos conformamos con explotar los recursos pétreos con que cuenta el planeta. Sin embargo, en últimos años, con la oleada verde, se desenterraron las investigaciones científicas en la ahora llamada rama de Bio-Tecnologías.

Hoy en día, es cada vez más caro extraer el petróleo y las distancias a recorrer son más largas, lo que ha causado la puesta en marcha del quehacer científico para desarrollar alternativas de combustible para los vehículos. Es así que uno de los temas en boga de los últimos años son los Bio-Combustibles.

El prefijo Bio se utiliza para referirse a productos de origen agrícola en cuya producción no han interferido procesos sintéticos; en el mundo real es una etiqueta para darle una cara amable a productos que en teoría tienen menos impacto medio ambiental.

El Bio-Combustible no es un descubrimiento de los ultimos tiempos, de hecho, surgió a la par de los combustibles fósiles. Hace ya más de un siglo el Instituto de Ingenieros Mecánicos le concedió la Orden del Mérito por sus investigaciones y desarrollos sobre los motores con aceite de maní (cacahuete) al francés Rudolf Diesel, quien posteriormente inventó el Diesel como opción fácil y económica para el funcionamiento de motores. Por su parte, Henry Ford  en 1908 en su modelo T utilizaba etanol (alcohol) y por los años 20’s Standard Oil vendía una gasolina con un 25% de etanol. Pero todos estos inventos fueron desplazados por los hidrocarburos.

Ante la caída mundial del precio por barril de petróleo, se considera cada vez con mayor fuerza la opción de desarrollar combustibles de origen agrícola para generar una alternativa competitiva en cuestión de precio.

Varios países del mundo están utilizando distintas clases de biocombustible. Durante décadas, Brasil ha fabricado etanol a partir de la caña de azúcar y algunos vehículos funcionan con etanol puro y no como aditivo a los combustibles fósiles. Los gobiernos de Costa Rica y China han acordado incluir la producción biocombustibles y combustibles verdes en el diseño de la nueva refinería en Moín, Limón. Y el biodiesel, un combustible similar al diesel fabricado del aceite de palma, está disponible generalmente en Europa.

Además de ser un recurso renovable, como es sabido las plantas absorben dióxido de carbono mientras crecen, lo que implicaría que los cultivos absorberían la  sustancia de los ecapes de los vehículos, reduciendo así el efecto nocivo.  Parecería que los Bio- Combustibles son una gran solución ya que los automóviles son grandes emisores de dióxido de carbono (una de las principales sustancias que agravan el efecto invernadero), y el uso de productos agrícolas supondría una baja sensible en la emisión de estos gases.

Lamentablemente no todo es tan sencillo. Los procesos de cultivo, fabricación de fertilizantes y pesticidas además de la conversión de las plantas en biocombustible, consume mucha energía. De hecho, es tanta energía la que consumen que hay un debate abierto sobre el etanol de maíz para dilucidar si proporciona la misma energía que necesita para su cultivo y procesamiento (EROEI). Además, puesto que gran parte de la energía usada en la producción procede del carbón y el gas natural, los biocombustibles no sustituyen el petróleo que consumen. National Geographic. (http://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/calentamiento-global/biofuel-profile)

Otro aspecto a considerar con los Bio-Combustibles es la creciente demanda de cultivos transgénicos (con cosechas más rápidas) para poder cubrir las necesidades del mercado. En 2007 el área global cultivada con cosechas transgénicas alcanzó las 114.3 hectareas; en su mayoría soya y maíz utilizados para bio-combustible. El gran problema que esto acarrea es la intoxicación de los suelos y la homogeneización de los cultivos (monocultivos) que amenazan la diversidad natural que existe alrededor del planeta.

En México hay  al menos siete grupos categorizados de variedades de maíz que se verían afectados si los granos trangénicos logran implantarse en su territorio causando la expansión del monocultivo de una sola raza de maíz.

Estamos en el futuro, el mejor momento para tomar decisiones que nos ayuden a conservar y de ser posible mejorar la situación del planeta. Dicho sea de paso, le recomendamos pasear de vez en cuando montando su bicicleta o su patineta voladora.

 

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