Las plumas comerciales propiamente dichas proceden mayoritariamente de ganso (también llamadas habitualmente de oca) y de pato.

Los edredones, las almohadas o los plumones que no sean sintéticos y que usamos para abrigarnos provienen de las plumas extraídas de las ocas y gansos, vivos y/o muertos.

La composición de nuestro edredón dependerá, generalmente, del dinero que queramos gastarnos en él. El ahorro en costes hace que en muchas ocasiones optemos por adquirir edredones de plumas, más baratos pero con menor poder de aislamiento. También pueden darse casos en que se mezcle el plumón con la pluma o, incluso, el plumón con materiales sintéticos, lo que disminuye su precio pero también su capacidad aislante.

Hay edredones de plumas y edredones sintéticos. ¿Cuál comprar? La respuesta es fácil: pongámonos en el lugar de la víctima y obtendremos fácilmente la respuesta.

La mejor opción es no comprar nada que esté hecho con material proveniente de animales, vivos o muertos. Muchos defienden la inocuidad de estos productos pues aseguran que las plumas se extraen cuando los animales están muertos. Aunque así fuera, se está contribuyendo de manera directa al comercio de la explotación de los animales, y dando dinero a empresas con muy pocos escrúpulos.

Si nos planteamos por un momento la enorme demanda mundial de cualquiera de estos productos, imaginaremos con facilidad la terrorífica cifra de millones de animales maltratados y torturados por satisfacer una necesidad humana fácilmente remplazable por otras opciones mucho más respetuosas y éticas.

Es fundamental preguntarnos de dónde proviene lo que consumimos y compramos y de qué manera se han obtenido los materiales que componen dichos productos.

En muchas ocasiones, inconscientemente, contribuimos de forma directa a hechos aberrantes lucrando a negocios cuya existencia debería estar prohibida.

A pesar de que en los años ’60 llegaron al mercado los edredones sintéticos, ligeros y calientes, los gansos y patos americanos y europeos todaví­a se crí­an para edredones y rellenos de chaquetas.

Hasta que no tienen ocho semanas, los ansarones (crí­as de gansos) se alimentan a base de una dieta ‘ buena para sus hí­gados (para la elaboración del foie gras)  o buena para sus plumas.’ Ni una ni la otra son buenas para ellos. Los gansos blancos son destinados a ser desplumados por sus plumas (suaves y finas de los pájaros jóvenes), que se meterán en almohadas, chaquetas y edredones. Estos gansos llevan vidas particularmente incómodas. Serán desplumados cuatro o cinco veces durante su corta vida.

Después del último desplume, cuando el invierno se acerca y es más costoso calentar los cobertizos que lo que valdrí­an las plumas, se mata a los gansos para aprovechar su carne.

Las aves en su piel tienen nocireceptores [receptores del dolor]. La pared folicular de la pluma rica en fibras aferentes somáticas generales  (sensoriales)  y los nervios están presentes en los músculos de la papila, lo que es evidencia de que el proceso de desplume es extremadamente doloroso para las aves.

Los veterinarios, e incluso los criadores de gansos, llaman a esta práctica “extremadamente cruel”, en especial al desplume. También es cruel atar las patas de los pájaros sobre sus espaldas mientras son desplumados.

Los desplumadores son pagados por piezas y por lo tanto la velocidad es esencial.  Los trabajadores experimentados pueden arrancar hasta cien gramos de plumas en tres o cuatro minutos.

Además, un estudio publicado por investigadores del Hospital Universitario Vall d’Hebron y el grupo de neumología del Vall d’Hebron Instituto de Investigación ( VHIR ) en la prestigiosa revista científica británica «The Lancet Respiratory Medicine» demuestra que la exposición a edredones y/o almohadones de plumas naturales, así como también a aves y hongos en cantidades mínimas pero persistentes es una de las causas de la fibrosis pulmonar idiopática.

La práctica del desplume es totalmente innecesaria, especialmente hoy que contamos con materiales sintéticos para abrigarnos. Abrigos, sacos de dormir, cobertores, almohadas y otros productos libres de plumas pueden encontrarse casi en cualquier parte.

Lee las etiquetas y busca las palabras “pluma sintética”, “pluma alternativa” o “relleno de polyester”. También busca artículos hechos de telas de alta tecnología como PrimaLoft o Thinsulate – ambos son suaves, lavables y muy similares a las plumas, que son muy utilizados en abrigos, guantes y cobertores y que se mantienen calientes aún cuando están mojados (contrario a las plumas).

Ningún edredón merece la dolorosa vida ni el desplume de ningún animal capaz de sentir dolor.

Sobre El Autor

Laura Budiño

Técnica en Comercio Internacional. Amante de los animales y de la justicia. Descubriendo cada día cosas nuevas que me hacen crecer como persona. Un placer poder compartirlo con vosotr@s.

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