Todo lo que el hombre hace a los animales, regresa de nuevo a él”  Pitágoras

La educación tiene el objetivo de acompañar a las personas a lo largo de la vida para que estas sean autónomas y responsables, así como transmitir conocimientos, actitudes y valores o formas de cultura para conseguir un desarrollo integral de la persona y su mejora continua. Así pues, si entendemos por valores aquel bien preciado por la sociedad, que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas, entiendo que si hablamos de violencia y maltrato hacia un ser sintiente, más que de valores estaríamos hablando de contravalores.

En este sentido, la función de la comunidad educativa, es decir, de todo un municipio aunque con especial énfasis en la evidente responsabilidad que han de liderar familias y escuela, consiste en hacer todo lo posible por sumar a toda la comunidad en el proyecto de civismo y armonía consensuado socialmente para prevenir y garantizar un entorno social confortable gracias a unas actitudes agradables que garanticen la convivencia entre las personas y el resto de seres vivos con quien compartimos el planeta. Precisamente, somos las personas adultas quienes hemos de empezar a predicar con el ejemplo hacia los niños y jóvenes, ejerciendo de referentes positivos y de calidad, una de las estrategias pedagógicas por excelencia hasta el momento.

Las tradiciones pierden su sentido cuando dejan de reinventarse y, por lo tanto, de ofrecer significados que estén en sintonía con las necesidades materiales o espirituales de una comunidad. Cuando estas dejan de transformarse y adaptarse a la realidad, se convierten en charcos estancados, con toda la negatividad que se le puede atribuir a este símil. La función de la fiesta y de la cultura consiste en cohesionar a una población periódicamente a través del encuentro, participando en actividades que ejercen de válvula de escape de la cotidianidad, así como de marca de la propia identidad y publicidad que expresa lo mejor que puede destacar al exterior cada población. Las tradiciones dejan de serlo cuando estas no se adaptan a los valores positivos consensuados por la sociedad del momento y denotan falta de predisposición al cambio y a la evolución. Recordemos que una de las definiciones más extendidas de la inteligencia hace referencia precisamente a la capacidad de adaptarse al medio, todo lo contrario a anclarse en el pasado bloqueando el desarrollo y, en consecuencia, la plenitud de un pueblo.

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Tordesillas al atardecer

La educación contemporánea acompaña en el respeto y la armonía entre los humanos y el resto de animales con los que compartimos el planeta, el hilo conductor de la educación del siglo XXI se desliza en el amor y la generosidad entre iguales y, en especial, hacía el prójimo. Entonces, podemos hablar de una persona bien educada cuando nos referimos a sujetos que respetan y, a ser posible, también aman a los animales no humanos desde el amor, la responsabilidad, la compasión y la empatía. Cuando esto no sucede, se acostumbran a detectar problemáticas que requieren una intervención educativa especial y de alto riesgo social ya que diversos y prestigiosos estudios criminológicos demuestran la estrecha relación que existe entre la violencia hacía los animales y hacía las personas humanas.

A lo mejor existe alguna confusión o desconocimiento entre la comunidad educativa de Tordesillas, ya que incluso una Ley de Educación tan poco arriesgada como la nueva LOMCE contempla entre sus objetivos más importantes, lo siguiente: “Conocer y valorar los animales más próximos al ser humano y adoptar modos de comportamiento que favorezcan su cuidado.” Para conseguirlo, no basta con que los educandos niños y adolescentes no participen directamente como espectadores en tradiciones en las que habitan la sangre y la violencia, ya que está penado por la ley, sino que cualquier influencia que les llegue que contemple como normal la violencia y la muerte a un animal desprotegido y vulnerable, tendrá un efecto de contravalores de gran incidencia que perjudicará gravemente su desarrollo cognitivo y emocional

Es posible que Tordesillas cuente con algún intelectual entre los catedráticos que han participado en el simbólico I Congreso “Internacional” del Toro de la Vega, con tantos asistentes como conferenciantes, que tenga argumentos más convincentes y contrastados que los de Sócrates, Plutarco, Platón, Pitágoras, Francisco de Asís, Kant, Rousseau, Thoreau, Schopenhauer, Bentham, Gandhi, Nietzsche, Leonardo da Vinci, Voltaire, Tolstoi, o el mismo Dalai Lama; los cuales comparten la importancia ética de respetar a los animales. Pero si no fuera así, todo indica que esta localidad está apostando por una tradición sin sentido, que promueve evidentes valores negativos del pasado y que, en vez de transformarlos en positivos, desvitaliza las oportunidades de calidad turística y de promoción económica del territorio demostrando cierta incapacidad en materia de innovación y creatividad.

Vale la pena recordar que incluso en el año 1956, el mismo ministro franquista de asuntos exteriores, Carlos Arcas, emprendió una campaña conjuntamente con los colectivos y personalidades animalistas del momento para solicitar la abolición del Toro de la Vega; llegando a conseguir que el gobierno de Franco prohibiera el llamado rejoneo; la persecución del toro a caballo con lanza campo a través, hasta que pocos años después las presiones taurinas lo recuperaran.

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Torneo del Toro de la Vega

Les invitamos a que despierten el amor que habita en el fondo de sus corazones y que “indulten” al toro Elegido este año, dejando atrás una tradición medieval, nunca mejor dicho. Para culminar una celebración local no es necesaria una muerte tan sanguinaria y salvaje, no tiene sentido una tradición de esta índole que les hace pasar un mal rato porque saben que no está bien, como tampoco está nada bien agredir ni física ni verbalmente a las nobles y maravillosas personas que se molestan en hacer centenares de quilómetros, solo por amor, para protestar en beneficio de la calidad de vida y de valores del pueblo a la vez que respaldan a la víctima inocente. Las repetidas agresiones hacia la gente que protesta pacíficamente contra el Toro de la Vega son una muestra evidente de que la violencia hacia los animales genera violencia también hacia las personas humanas.

Existe una oportunidad para que Tordesillas deje de ser un referente mundial de crueldad y pase a serlo de la paz y la no violencia. Empiecen respetando a las personas y animales y, poco a poco, seguro que encuentran fórmulas innovadoras y creativas para convertir el municipio en un referente del ecoturismo creando, por ejemplo, un Santuario de toros y vacas, rescatados de las granjas y de la tauromaquia, como reclamo local moderno, educativo y sostenible que demuestre por fin el amor hacía este animal tan simbólico para el municipio; reconciliando de esta manera los errores del pasado con los valores en auge, no solo los de la educación y la convivencia ciudadana, sino también de los detectados en los entornos económicos más emergentes conocedores de la importancia que tiene la responsabilidad social, ética y sostenible en los actuales liderazgos políticos, empresariales y socioculturales con más presente y futuro.

Soñemos juntos en un Tordesillas moderno y evolucionado, abierto a las nuevas tendencias y a los valores de los derechos humanos y animales, de manera que aproveche el impacto del rechazo mundial para reconvertirlo en positivo.

Sobre El Autor

Gerard Corriols

Pedagogo, educador social y comunicador. Posgrado en Comunicación y Máster de Educación en Valores y Ciudadanía.

4 Respuestas

  1. Adela A.C.

    Lectura obligatoria, sobre todo en los colegios del susodicho municipio. La cordura puede superar a la sinrazón y lucharemos por ellos, los sin voz…
    Gracias por este fantástico artículo.

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  2. Merce C asanovas

    Deseo de todo corazón que estos sean los últimos comentarios referidos a esta vil salvajada . Todo mi respeto y admiración por tan noble y bello animal y mi perdón mas sentido por todo el daño que se ha causado al toro y a todas las personas civilizadas y amantes de los animales a las qu este sacrificio inútil nos duele tanto. Dios los perdone

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