Hoy en día, los productos generados por el sector pecuario (explotación de animales para carne, lácteos, vestimenta, huevos…) producen un tercio del consumo mundial de proteínas. Además la importancia de este sector en términos sociales y políticos es altamente significativa puesto que representa un 40% del PIB agrícola y genera puestos de trabajo para aproximadamente mil trescientos millones de personas.

Si bien todo esto es correcto, cuáles son las principales problemáticas ambientales de este sector?

En la foto, granjas de ganadería industrial de vacas se estienden donde antes había los bosques del Amazonas (Fotografía de Greenpeace).

 A partir de la segunda mitad del siglo XX, se inició el desarrollo de los métodos de cría industriales para generar una gran producción con un mínimo coste económico para los empresarios y, por lo tanto, mucho más beneficioso en una sociedad ya entrada al capitalismo económico. Estos cambios en la producción de carne empezaba a comportar, pero, grandes costes físicos y psicológicos por los animales.

A las metrópolis, las ciudadanas nos enfrentamos a una desconexión completa del mundo rural cada vez más acentuada, hecho que no sólo supone una desconocimiento de los sistemas agrícolas que nos proporcionan los alimentos, sino que sufrimos, cada vez más, una falta de empatía extrema hacia el resto de seres vivos con quienes compartimos planeta.

Esto nos trae a efectuar, directa o indirectamente, una de las más grandes masacres de la humanidad, matando día a día una gran multitud de animales que sienten y sufren las condiciones en las que son criados.

Actualmente la ganadería es uno de los sectores con las repercusiones más graves a nivel ambiental a todos los niveles desde el ámbito local hasta el global (desde degradación del suelo hasta pérdida de diversidad pasando por contaminación, cambio climático o escasez de agua).

La incidencia de este sector en los problemas ambientales precisa un vistazo, especialmente en un mundo globalizado donde el peak oil cada vez se hace más patente y los límites del crecimiento económico son más tangibles que nunca.

Cuáles son las consecuencias del sector pecuario para la Tierra?

La ganadería es la actividad humana que más superficie terrestre ocupa. El área total dedicada a los pastos equivale al 26% de la superficie terrestre libre de hielo y el área de pastos dedicados a la producción de pienso ocupa el 33% del total de tierra cultivable.

En total, se destina a la ganadería un 70% de la superficie agrícola y más de un 30% de la superficie terrestre del planeta.

Los metros cuadrados de tierra cultivable para alimentar a una sola persona varían dependiendo de la alimentación que se lleve a cabo; por ejemplo, se necesitan aproximadamente 78000 metros cuadrados para una dieta omnívora, unos 8000 metros cuadrados para una vegetariana y unos 4000 metros cuadrados para alimentar a uno/a vegano/a.

A escala mundial podemos hablar de datos realmente preocupantes. Un 33% de la producción de cereales es destinada a alimentar animales de granjas y un 95% de la producción mundial de soja. Dependiendo del animal al que nos referimos, devuelve entre una decena y una tercera parte del valor nutritivo del grano con que es alimentado cuando sirve de alimento para las personas.

En cuanto a la pérdida de la biodiversidad, se podría llegar a pensar que la ganadería es la primera responsable de ella, puesto que constituye cerca del 20% del total de biomasa animal terrestre, tiene una alta participación en la degradación del suelo, la sedimentación de las zonas pesqueras y la propagación de especies no autóctonas y es una de las principales causas de deforestación (y por lo tanto pérdida de hábitats naturales).

Esta última se ha visto aumentada a nivel mundial por el aumento de pedida de productos cárnicos en las últimas décadas. Especialmente en América Latina donde un 70% de las tierras amazónicas se han convertido en pastos y cultivos para piensos. Sólo en el Mato Groso del Amazonas se pierden siete mil árboles por minuto (equivalente a siete campos de fútbol) para convertir el territorio en lugar de pasto por rebaños.

El problema de la deforestación se tiene que sumar al hecho de que el 20% de los pastos y praderas mundiales presenta degradación por sobrepasturas, compactación y erosión causada por los rebaños a pesar de que el 73% de estos pastos se sitúan en espacios áridos donde difícilmente se puede cultivar y los rebaños son el único sustento para la población local.

Según la FAO (2006) si sumamos las emisiones producidas a lo largo de la cadena de producción de los productos ganaderos contando con la producción de piensos, la producción animal y el CO2 del transporte y elaboración de los productos cárnicos, el sector pecuario causa en total un 18% de los gases de afecto invernadero entre los cuales CO2 (el 9% procedente de las actividades humanas), Óxido nitroso (el 65% de origen humano), amoníaco (el 64% y en parte significativa de la lluvia ácida), Metano (el 37%), etc.

Respeto a los niveles de metano, cada vaca emite entre 500 y 700 litros de Metano al día, el equivalente al que generaría un coche 4×4 recorriendo 55 km a la jornada. Es decir, una sola vaca produce en un año los mismos gases que un vehículo recorriendo 70.000 km, una vuelta y media alrededor del mundo.

Pasando a otro recurso muy preciado, el agua dulce, la ganadería es responsable del 8% del consumo mundial de este recurso y contribuye aproximadamente 10 golpes más a la contaminación de esta que las personas (o consumo directo) y 3 golpes más que la contaminación industrial (aceites, carbón, manufacturas…). Para hacerlo más visual podríamos decir que 1 kg de carne vacuna requiere aproximadamente 15000 litros de agua mientras que la misma cantidad de trigo requiere aproximadamente 1000.

Teniendo en cuenta que se prevé que un 64% de la población mundial vivirá hacia el 2025 en cuencas bajo estrés hídrico (falta de agua), el uso de este recurso pone en una posición crítica los requerimientos de la ganadería.

Qué pasa con la ganadería ecológica?

La ganadería “ecológica” acostumbra a estar ligada en pueblos y espacios no tanto urbanizados donde se intercala agricultura y rebaños de animales de manera simbiótica y suele estar muy ligado a la manera de hacer tradicional. Cada vez hay más iniciativas a nivel individual y asociaciones de productores que se implican en la búsqueda de canales alternativos de venta de productos artesanales, de circuitos cortos y de calidad.

La ganadería ecológica es una apuesta de matiz más bien decrecentista y mucho más respetuosa con el planeta.

En lugares con muy poca disponibilidad de agua se hace ganadería adaptada donde tiene una función de subsistencia, almacenamiento y aprovechamiento energético en forma concentrada. Pero si bien este tipo de ganadería se hace de forma que tiene mucha menos implicación en todos los procesos descritos anteriormente (contaminación, talas…) para la ganadería industrial, no deja de ser una mirada antropocéntrica y egoísta hacia los animales que seguimos considerando cosas, recursos a explotar, máquinas de producir. Todos acaban al mismo matadero.

A pesar de que realmente es cierto que en ciertos contextos agrícolas los animales “de granja” cierran el círculo de los cultivos con sus estiércoles, una simbiosis es posible siempre que se trate cada individuo con el respecto a la vida que se merece, sea una vaca, cerdo o una gallina sin tender a la objetitzación de estos animales.

No existen razones éticas ni nutricionales para perpetuar un sistema de explotación y asesinato de millones de animales en todo el mundo. La muerte no es moralmente aceptable aunque sea de forma ecológica, porque la explotación es explotación y la muerte es muerte.

Los animales siguen sin ser tratados como seres con la capacidad de sentir dolor y sus derechos son pisados con el total consentimiento y respaldo de las leyes tal como pasaba tiempos atrás con las víctimas del racismo y sexismo.

Forests Logging Background (Papua New Guinea : 2003)

Indígenas del Amazonas (Brasil) desplazados. Foto: Greenpeace

El veganismo no es una opción personal, el veganismo es una idea política de justicia alimentaria y social.

2.000 millones de animales mueren cada semana viviendo en pésimas condiciones donde muchos ni llegan a ver la luz del sol, separados de las madres o de sus crías, alimentados con hormonas y antibióticos, muriendo jóvenes. Este es el problema de justicia más grave desde la abolición de la esclavitud, es un holocausto diario.

Desde el veganismo y el ecologismo os propongo un reparto justo de las tierras, un sistema alimentario que alcance a todas y cada una de las personas del planeta, donde los cereales alimenten a las personas que pasan hambre y el agua que se beben las vacas sacie a todo el mundo. Una sociedad de justicia alimentaria donde los rebaños no hagan de embudo por donde soltar los recursos.

Desde el veganismo se apuesta por un modelo de vida más respetuoso con los animales, donde la ética sea real y se los considere individuos de interés propio, donde no existan prisiones para inocentes ni mataderos para saciar el paladar a unos cuántos. Un modelo de vida respetuoso y justo con los países empobrecidos donde actualmente se acaparan las tierras en pocas manos para alimentar el otro lado del mundo, un modelo de vida donde el Amazonas no se tale para hacer hamburguesas ni se llene América Latina de monocultivos transgénicos para hacer pienso.

Repensar la globalización que nos ha traído a la sobreexplotación del suelo, de los recursos y de las personas y que contamina a cada pesticida, a cada antibiótico o a cada tonelada de CO2 tirada a la atmósfera.

Con el crecimiento demográfico se ha aumentado la demanda de los productos cárnicos y la globalización ha ido transformando, poco a poco, las preferencias alimentarias de todos los rincones del planeta.

Se prevé que, siguiendo las tendencias actuales, por el 2050 la producción de carne se incrementará en más del doble pasando de 229 millones de toneladas al 1999/01 a 465 millones de toneladas y la demanda de leche de 580 millones a 1043 millones de toneladas. Al final más carne, más granjas, más contaminación, un aumento del efecto invernadero y el incremento de la crisis de recursos, más pobreza y más explotación.

A este ritmo tenemos Tierra para pocos años, pero hay una manera clara y sencilla de parar el desastre. Por los animales, por el medio ambiente.

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