El cerebro es uno de los órganos más pequeños en nuestro organismo, pero paradójicamente es el que gobierna nuestro cuerpo y trabaja día y noche sin descanso, por eso, es también, el que más nutrientes y energía requiere para funcionar adecuadamente.

Al comer correctamente, mejorará nuestro estado de ánimo, pensaremos más rápido, tendremos más memoria, nos podremos concentrar mejor. Éstos son sólo unos pequeños ejemplos de lo que los alimentos pueden hacer por nuestro cerebro.

Cuando pensemos en alimentación, no debemos pensar sólo en diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, etc.., sino también en el órgano más importante, el cerebro.

En el cerebro, el único nutriente por excelencia y que ingresa para nutrirlo sin costo energético, es la glucosa, que deriva de la degradación de hidratos de carbono en nuestro organismo o de su producción a partir de otros nutrientes. Es decir, los ingredientes que poseen hidratos de carbono son alimentos ideales para nuestro cerebro, tales como pastas, cereales, arroz, harinas y derivados, legumbres, frutas, verduras y hasta azúcares de la fruta.

Además de los sustratos energéticos, los alimentos proveen al cerebro sustancias que favorecen su funcionamiento y mantenimiento. Por ejemplo, se sabe que el ácido graso omega 3 es un excelente nutriente para el cerebro, pues al tener efecto antioxidante y antiinflamatorio y formar parte de las estructuras de membranas neuronales, se requiere para lograr conexiones nerviosas adecuadas así como también se ha demostrado que su consumo se asocia a un menor riesgo de sufrir un ictus o infarto cerebral.

Por otro lado, la riqueza en antioxidantes derivados de frutas y verduras, así como sus flavonoides protegen el cerebro y garantizan un menor envejecimiento celular. Y nutrientes específicos tales como el ácido fólico, que contribuye al desarrollo del tubo neural en el feto, es de importancia para el cerebro, porque además en adultos una deficiencia de folatosaumenta el riesgo de sufrir demencia o pérdida de memoria.

Asimismo, el consumo de vitamina E con función antioxidante es de gran ayuda para alimentar el cerebro y la suficiente ingesta de vitaminas del complejo B porque ayudan a degradar hidratos complejos y obtener glucosa al mismo tiempo que favorecen el funcionamiento nervioso.

Del otro lado, encontramos alimentos y/o condiciones de los mismos que pueden afectar negativamente el cerebro, tal como la comida rápida cargada de colesterol y grasas saturadas que al fomentar una dieta alta en calorías altera las funciones cerebrales, o incrementa las posibilidades de un envejecimiento prematuro en las células nerviosas, cerebrales y otras partes del organismo.

Ingredientes que no pueden faltar  para alimentar el cerebro:

-Frutos secos y semillas: son fuente de vitamina E, selenio y grasas saludables, todos nutrienes con función antioxidante y antiinflamatoria que favorecen la integridad de neuronas en el cerebro así como su actividad. los niveles más altos de vitamina E se corresponden con menos declive cognitivo a medida que envejece. Crudo o tostado no importa, aunque si estás en una dieta con restricción de sodio, comprar frutos secos sin sal.

-Legumbres: son fuentes de hidratos de carbono complejo y además, son ricas en vitaminas del complejo B, sobre todo ácido fólico, por lo tanto, no pueden faltar en nuestros platos si buscamos alimentar el cerebro.

-Frutas y verduras frescas: por sus flavonoides y antioxidantes que previenen el envejecimiento celular, favorecen la irrigación sanguínea al cerebro y así, disminuyen el riesgo de ictus.

-Aceite de oliva: tiene ácidos grasos saludables y vitamina E, nutrientes muy importantes para la salud del cerebro.

-Té: su riqueza en catequinas que estimulan la memoria así como la presencia de teína que favorece la concentración y estimula la actividad nerviosa son de ayuda para el funcionamiento cerebral

-Arándanos: ayudan a proteger el cerebro contra el estrés oxidativo y puede reducir los efectos de las condiciones relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer o la demencia. Los estudios también han mostrado que las dietas ricas en arándanos mejoró significativamente tanto la capacidad de aprendizaje y las habilidades .  En cualquier forma – frescos, congelados o liofilizados.

-Los aguacates: la grasa del aguacate es una grasa monoinsaturada, que contribuye a un flujo sanguíneo saludable. Y el flujo de sangre saludable significa un cerebro sano. Los aguacates también reducen la presión arterial, como la hipertensión arterial es un factor de riesgo para el deterioro de las capacidades cognitivas, una presión arterial más baja debe promover la salud del cerebro.

-Agua: beber 1,5 o 2 litros de agua al día ayuda a mantener el cerebro bien hidratado.

 

Además, para oxigenar el cerebro, son convenientes el ejercicio y las comidas ligeras y frecuentes.

Sobre El Autor

Laura Budiño

Técnica en Comercio Internacional. Amante de los animales y de la justicia. Descubriendo cada día cosas nuevas que me hacen crecer como persona. Un placer poder compartirlo con vosotr@s.

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